EL SECRETO DE LOS TEJADOS ROJOS DE DUBROVNIK

CARMEN ALVAREZ HERRERO

Dubrovnik, una pequeña ciudad del Sureste de Croacia, y asomada a las aguas turquesas del Báltico, es un ejemplo de ciudad medieval bien conservada, o mas bien, bien reconstruida.

Al pasear por las murallas que abrazan la ciudad, asediada durante 7 meses por las tropas de Serbia/Montenegro, uno no diría que los tejados hayan sido totalmente destruidos por los bombardeos enemigos. Y es que las tejas que los cubren tras la reconstrucción, muestran unos tonos rojos brillantes que gritan alegría y optimismo a los cuatro vientos, y dan un mensaje de que siempre se puede superar la destrucción y el horror de la guerra.

Esta imagen de los tejados brillantes está en sintonía con la sonrisa de los rostros de sus habitantes, un claro signo de sociedad entusiasta que apuesta por la vida. Sin embargo, cuando uno repasa la historia de estos países balcánicos, 20 años atrás, y encuentra la guerra civil vivida por esos adultos cuando eran niños o adolescentes, hay algo que nos sobrecoge e invita a reflexionar. Sobre todo, porque era un tipo de guerra donde los móviles eran de pura intolerancia: religiosa, lingüística y étnica. Una guerra civil en toda regla, donde cada uno saca lo mejor de su “ego”, para tratar de imponer por la fuerza que su verdad es la única.

Si tratamos de enlazar aquella realidad con la de ahora, parecería como si la guerra en lugar de inyectar odio, hubiese actuado como vacuna, para que los jóvenes de ahora valoren la paz como máxima prioridad en sus vidas. Es evidente que “su estado del bienestar” no alcanza las cotas consideradas estándar en la UE, pero su apuesta por la vida y por reconstruir su país, lo basan en otros valores, valores que muestran en sus semblantes cuando pasean al lado del mar con sus chiquillos.

Siguiendo por el paseo del puerto al atardecer, una se encuentra con conciertos de música folclórica todos los días, acompañando a la luz del ocaso. Lo que en este caso rozó mi fibra sensible especialmente, es que todos los del lugar, desde niños a viejitos, acompañaban con sus voces a los cantantes del escenario. Al tiempo, los foráneos nos veíamos envueltos en una corriente musical que hacía sentirnos uno más entre ellos, y casi hasta corear sus canciones.

Quienes nos consideramos dentro del “club” del espacio europeo, creo que tenemos mucho que aprender de estos pueblos que han salido de la guerra y saben que la paz no la regalan, sino que hay que ganarla día a día.

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LA ENFERMEDAD: ¿ENEMIGA O ALIADA?

Carmen Álvarez Herrero

Catedrática de Genética

Desde una visión holística, podemos contemplar al hombre como la combinación armónica de distintas dimensiones o “cuerpos”, cada uno de ellos formado por campos de energía que vibran en distintas frecuencias; ya que, como dice la Física, todo lo que se manifiesta en el universo es energía que se expresa en formas distintas. Así, los campos que vibran en frecuencias mas bajas se manifiestan en formas mas densas, como nuestro cuerpo físico, y se pueden detectar a través de los sentidos; mientras que los que vibran en frecuencias mas altas, son mas sutiles, y a veces pueden detectarse con instrumentos especiales (como el campo energético). Así pues, podemos distinguir un cuerpo físico (biológico/energético), uno mental, uno emocional, uno afectivo y uno espiritual. Estos cuerpos lejos de formar entidades separadas, están íntimamente relacionados; de forma que se comunican entre si y se retroalimentan, amalgamándose unos con otros, en un todo indivisible.

Según la Biología, todos los seres vivos estamos dotados de una especie de sabiduría biológica, llamada homeostasis, encargada de mantener el equilibrio funcional de nuestro cuerpo. Esta idea de equilibrio homeostático no solo se aplica al cuerpo físico, sino que puede hacerse extensiva a la totalidad de cuerpos que conforman el ser humano, de forma que cuando se altera la relación armónica entre ellos, surge la enfermedad. Aunque los síntomas de la enfermedad sean mas patentes en alguno de los “cuerpos”, todos se ven afectados en alguna medida por ese desequilibrio. Así, si hablamos de una enfermedad mental, podemos pensar que solo afecta al cerebro y a la mente; y sin embargo, también hay alteraciones en el cuerpo energético y espiritual del paciente.

La enfermedad se presenta en nuestra cultura como algo malo, amenazante, que debemos eliminar; y al enfermo se le considera como una víctima de errores de la naturaleza, o de la mala suerte. En contraste con esta visión negativa, y manteniendo la visión holística de nuestra realidad, proponemos contemplar la enfermedad como un clamor de nuestro organismo para delatar que “algo” se ha desequilibrado, y darnos una oportunidad para reparar ese desajuste. Así, se está empezando a considerar la enfermedad, no como un accidente, o una calamidad fatídica sin sentido, sino como una solución para sobrevivir, y sacar a la luz problemas anclados en nuestros cuerpos, a fin de solucionarlos. Por tanto, ya no debemos considerar a la enfermedad como un enemigo contra quien luchar, sino como un aliado, o un amigo que nos trae un mensaje para alertarnos de que algo no va bien en nuestra vida.

En nuestra cultura, las terapias para afrontar la enfermedad, se han encaminado mayoritariamente hacia el cuerpo físico, mientras que en otras culturas, ancestrales y modernas, en que se le da a la enfermedad un significado que trasciende lo meramente físico, las terapias se orientan hacia dimensiones mas sutiles del ser humano, como la energética o la espiritual, dimensión que está emergiendo con una extraordinaria fuerza en nuestra sociedad. De hecho, existe abundante documentación sobre la idea que cuando se reordena la dimensión espiritual, se equilibran los niveles mas groseros, llegando incluso a ocurrir la sanación biológica.

En este sentido, está surgiendo en muchos países, incluido España, un tipo de Medicina llamada integrativa, que no solo atiende al cuerpo físico, sino que también contempla la mente, las emociones y el espíritu, con el fin de recuperar la armonía entre los distintos “cuerpos”, que en definitiva es lo que permite la total sanación. Este tipo de medicina, además de la tradicional, incorpora otras terapias minoritarias, llamadas “alternativas”, que en nuestra cultura occidental son menos conocidas. Con ello se pretende hacer uso de un espectro amplio de terapias complementarias para restablecer nuestro equilibrio homeostático.

Minientrada

Carmen Álvarez Herrero

En este verano, un tanto gris, de San Esteban de Pravia, y siguiendo la tradición de los últimos años, se han llevado a cabo una serie de actividades patrocinadas por la facultad de Turismo de Oviedo. En esta edición ha sido el Club Náutico de San Esteban quien ha cedido sus instalaciones y recursos, para dar continuidad a este bonito proyecto. Tres han sido las actividades programadas para este año.

1- Observación e interpretación de   la microfauna marina de la zona intermareal del “Pedrero”

Para respetar el título que encabeza el texto, vamos a comenzar por una jornada fasc

inante dedicada a observar la microfauna de la playa del Garruncho

 

. Las rocas de esta playa que asoman durante la bajamar, y que ofrecen una imagen de r

 

elieve lunar, esconden en sus grietas y cavidades todo un mundo sorprendente de microfauna. Los animalitos a veces son tan minúsculos, que hacen falta aparatos con lentes de aumento para identificarlos; y conocer asísu estatus taxonómico, al tiempo que sondear en sus secretos de adaptación a esteecosistema intermareal.

Para introducirnos en el tema, el catedrático de Zoología de la universidad Autónoma de Madrid: Guillermo San Martín Peral, y el investigador de la Universidad de Oviedo: Andrés Arias Rodríguez dieron una charla documentada con diapositivas, sobre los organismos que podríamos encontrar adheridos a las rocas, bajo las piedras y en las charcas que se forman al descender la marea. Tras la charla, estábamos dispuestos a la

aventura, y provistos del material adecuado, nos desplazamos al Garruncho para tomar muestras. Siempre guiados por las indicaciones de los maestros, conseguimos una abundante captura de “bichitos”, que trasladamos al laboratorio improvisado del club naútico, con lupas y microscopios traídos de la Universidad de Oviedo. Allí empezó a ponerse en marcha nuestra fantasía de niños, elucubrando sobre lo que allí veíamos y preguntando nuestras dudas a los expertos. Todo ello resultó en una jornada muy interesante y divertida, que supo a poco a los asistentes, aunque sí salimos con el sentimiento de valorar y cuidar más de nuestras rocas “garruncheras”, a partir de la experiencia.

2-El cielo de Asturias: nubes y meteoros

La segunda actividad del verano fue el 22 de Julio, en la que Roberto González Fernández, de la Agencia estatal

de meteorología (AEMET), y persona muy cercana al concejo, impartió una charla

 

muy amena sobre nubes y meteoros, acompañada de imágenes de una gran belleza.

Nos habló sobre el ciclo del agua, la formación de nubes; y nos dio respuesta a preguntas tales como: por qué vemos el cielo azul, o el origen de expresiones populares cómo “cielo aborregado
, suelo mojado”. Nos mostró también imágenes de electro meteoros, rayos verdes, y auroras boreales y australes, como fenómenos menos cotidianos.

Sin embargo, lo que si resulta cotidiano en el cielo de Asturias, son las nubes, que en sus variadas formas forman parte de su decorado diario. El ponente nos presentó las nubes, no como algo estático, sino como un fenómeno dinámico, que cuando nos paramos a contemplar, nos resultan mágicas y misteriosas. Las nubes se desplazan, se juntan y se separan, siguiendo un flujo cambiante, como una auténtica metáfora de la vida. Así, desde el día de la charla, veo las nubes de forma distinta, como algo que trata de trasmitirnos algún mensaje.

A ver si esa expresión de “estar en las nubes”, mas que un reproche, es un elogio, a partir de ahora.

3-Observación nocturna del cielo de San Esteban

Finalmente, saltamos de las nubes de nuestro cielo a la bóveda celeste, que se podría observar en San Esteban el 1 de agosto, es decir, una verdadera introducción a la Astronomía local: constelaciones, movimientos de la tierra, planisferio, etc.

La propuesta inicial, de la mano del Astrofísico asturiano Enrique Diez Alonso, era hacer la observación nocturna en vivo y en directo, ayudados de un telescopio y láser; pero ese día la climatología nos jugo una mala pasada, de forma que el cielo estaba prácticamente cubierto. Así que hubo que poner en marcha el plan B, que nuestro astrónomo llevaba preparado, consistente en la proyección de la bóveda celeste, gracias a una aplicación informática que permitía recrear el cielo nocturno de San Esteban el día elegido, así como   ampliar constelaciones, o estrellas concretas, según nuestra elección. A parte de esta herramienta maravillosa, Enrique completó su “lección magistral” con fotografías personales hechas desde distintos observatorios astronómicos. En definitiva, nos preparó para soñar aquella noche con las estrellas.

Lo mas curioso, es que al salir de la charla, el cielo se había despejado, y alguno nos fuimos hasta el Garruncho para identificar alguna de las constelaciones que nos había enseñado en la pantalla. ¡Un disfrute total!

Como conclusión de las actividades culturales del pasado verano en San Esteban, podemos decir que nos han ofrecido el privilegio de enlazar formas pequeñas de vida de nuestra playa, con la inmensidad del universo, que solo nos muestra unas pocas estrellas, pasando por las nubes, como intermediarias entre lo pequeño (microcosmos) y lo infinitamente grande

Un verano de sostenibilidad, salud y bienestar

Con este título resumimos la actividad cultural que, con el respaldo de la Facultad de Turismo de Oviedo, hemos desarrollado en nuestro querido auditorio Tito Fernández de San Esteban de Pravia. Verano del 2016.feliciano_27990046360_o

Arrancamos el 23 de junio con una mirada al futuro turístico sostenible de nuestra región de la mano de Jorge Vallina, biólogo y experto europeo en medioambiente. Con él analizamos las cuestiones clave que debería considerar una empresa turística y, especialmente, aquellas que basan su oferta en el entorno natural y los componentes culturales de su destino. Es decir, marca, posicionamiento y capacidad de atracción y conexión con la demanda del visitante del siglo XXI mediante estrategias de “social green marketing”.

Continuamos el 12 de julio con la ponencia “Cambios de conducta para la promoción de la feliciano_27655772073_osalud en el siglo XXI” del doctor en psicología Feliciano Ordóñez. Él nos recordó que cada vez que pensamos en “empezar a cuidarnos” deberíamos de poner en práctica una serie de cambios en nuestro comportamiento que, modificando pequeñas cosas, pueden reportar un beneficio para nuestra salud, agilizar nuestra memoria, controlar y paliar los efectos de enfermedades crónicas tipo diabetes y otros problemas cardiovasculares. En definitiva, mejorar nuestra calidad de vida.

El 23 de agosto concluimos el ciclo de actividades estivales con el taller de arte terapia de la doctora Ana Mª Siles, del que ya hemos hablado en nuestro anterior post. Ahora nos queda por delante un fabuloso invierno para poder madurar muchas más ideas y sugerencias que en estos meses han ido surgiendo.

Gracias a todos los que habéis participado en estas actividades, como organizadores, ponentes o como asistentes. Os deseamos una feliz temporada otoño-invierno y os emplazamos para las escuela de verano de 2017.

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Arte para el bienestar

Taller dirigido por la doctora Ana Siles.

23 Agosto 2016

Como cierre de las actividades culturales del verano, tuvimos la fortuna de disfrutar de algo distinto a lo que estamos acostumbrados en nuestro centro cultural de la vieja capilla, consistente en un taller en que los asistentes nos convertimos de nuevo en niños, para volcar en una lámina de dibujo y con lápices de colores, nuestros sentimientos y emociones en forma de un mandala colectivo.

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Esta actividad se enmarca dentro de la llamada arteterapia, entendida como una de las herramientas terapeúticas que utiliza la Antroposofía inspirada en R. Steiner. La arteterapia consiste en expresar de forma gráfica, el consciente y el inconsciente que se mueven en nuestro interior y que muchas veces no podemos expresar ni con palabras ni con gestos. Como cualquier tipo de expresión artística, este lenguaje emana de lo mas profundo de nuestro YO, permitiendo al terapeuta descubrir aspectos ocultos de nuestro ser.

Nuestro trabajo consistió en que cada participante diseñara en el centro de su cartulina el inicio de un mandala, según su propio criterio de diseño y colorido, que se iría completando de dentro a fuera por las manos y el arte de sus compañeros de mesa. En cada paso, y una vez trascurrido el tiempo asignado por la monitora, se pasaría el mandala al compañero de la derecha, siguiendo así el sentido contrario de las agujas del reloj. Un vez que el mandala de todos los participantes hubo dado la vuelta completa a la mesa, llegaría de nuevo a manos de quien lo había iniciado, es decir, al verdadero autor del mismo.

Cada uno de nosotros pudo ver, cómo el mandala por él creado había ido creciendo y conformándose gracias a la interacción de todos. Es decir, el resultado final había sido una verdadera demostración de trabajo en equipo, al igual que todo lo que ocurre en la vida.

Esto ha sido solo una pequeña muestra, pero que sepamos que la pintura terapéutica nos brinda la posibilidad de conectar y revelar nuestro interior, y si contamos con un terapeuta adecuado, este interior podrá salir a la luz, proporcionándonos una herramienta importantísima en el camino de la vida.

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Virgencita del Carmen

Juan Ignacio Vara Herrero

 

Virgencita del Carmen,

marinera,

Nalón abajo vienen

nuestras penas

y tú las vas curando

en sal y arena.

Eres faro y abrazo

en esta tierra

que vive en tu sonrisa

de palmera,

Virgencita del Carmen,

marinera.

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Es el cuarto año que he recalado por S. Esteban, desde mi Barakaldo, que en un tiempo mantuvo con este puerto un correo marítimo de carbón para sus Altos Hornos. Cada año, algo se me ha quedado prendido en estos aires, estas brumas, estos atardeceres. Desde algo de mi piel en las rocas escondidas bajo la espuma sorollesca de El Garrucho hasta algo de mi alma en la calma lunera de las noches con marea alta.

Nunca he podido quedarme muchos días, por lo que mis vivencias son pinceladas un tanto nerviosas. Las primeras veces, hice muchas fotografías porque mi cámara y yo mismo éramos espectadores de paisajes. Luego, los bosques, la bocana del puerto, el faro, la ría y el río, el aire salino, la brisa cuando el sol se deja caer suavemente sobre el horizonte… como que me han fotografiado a mí o, mejor dicho, me han radiografiado y podría suceder que algún médico de adentros encontrara por cerca de mi corazón algún rincón de este microcosmos que es S. Esteban.

Este año se me pude participar, con su gente, en la fiesta del Carmen. Saborear ese extraño cocktail de fervor popular auténtico, tradición flolklórica, recuerdos de días pasados anudados en un pañuelo negro, procesión por el puerto y hasta el mar, chiquillos de primera comunión y autoridades, orgullo de portar una imagen en andas, que hasta la Carmela navegaba orgullosa con la Virgen del Carmen de pasajera. Y una luz regocijada bailando en las 40 embarcaciones que acompañaban el cortejo, que el viento se quedó en brisa para que el agua estuviera viva y cariñosa.

Y los amigos. Esos amigos que mueven la vida de una comunidad sin tocar las campanas porque lo suyo es ofrecer pinceladas de hondo respiro y posibilidad de encuentro. Amigos con los que tomar un vino y tomarle el pulso a la realidad inmediata usando ecógrafos diferentes y cantarla en pentagramas unísonos. Amigos que hacen que uno se sienta formando parte del aquí y ahora porque el discurrir mismo del tiempo y la sangre de cada uno y de todos se ha hecho ancho como el Nalón que se abraza con el mar todos los día en una canción infinita de tiempo y luna.

Me subo al chucuchucu tren que me trajo hasta aquí y que de aquí me arranca y ya estoy pensando en cuándo será el volver. Aquí donde vivo, hay también una hornacina, sobre la ría, desde la que una Virgen del Carmen ha cuidado desde antiguo a sus gentes del mar. Camino con frecuencia hasta allí. Y cuando le rezo “Virgencita del Carmen, marinera…” mi ría y el Nalón se acompasan. A ambos les espera la mar.

Meditación sobre la marcha

Carmen Álvarez Herrero

“Camina como si en cada paso dieras un beso a la tierra”. (inspirado en Thich Nhat Hanh)

Para quienes sentarse y no hacer nada resulte superior a sus fuerzas, o no encuentre tiempo para ello, existe la posibilidad de meditar mientras se está en movimiento. Es lo que podríamos llamar meditación sobre la marcha, en la que se puede estar en total presencia mientras se realiza una actividad repetitiva, como caminar, correr, o ir en bicicleta. De hecho, la actividad física, per se, ayuda a aquietar la mente.

Meditar en movimiento es una oportunidad maravillosa para percibir las pequeñas cosas que ocurren a nuestro alrededor y que suelen pasar desapercibidas, porque cuando vivimos con prisa, la mente nos saca del presente para llevarnos al pasado o al futuro. Así, si estamos conscientes mientras caminamos por la naturaleza, nos puede sorprender una flor pequeñita que sale de la grieta de una roca, o el brillo del rocío sobre la hierba. Son pequeños momentos deliciosos que nos enriquecen, al tiempo que nos recuerdan que de cada instante de nuestra vida, bien podemos empaparnos de su sabiduría, o desperdiciarlo, según elijamos vivirlo desde la conciencia o desde el automatismo.

Meditar sobre la marcha es fácil, no hay que caminar ni respirar de ninguna forma especial, simplemente abrir de par en par la conciencia y poner atención en nuestra forma de caminar, sintiendo como los pies se posan, se levantan del suelo y se van turnando en tomar la iniciativa hacia delante. De forma alternativa, podemos abrir nuestros sentidos al entorno, percibiendo la luz, las formas, los colores, los sonidos, los aromas. También podemos recitar un mantra simple, acompasado con nuestro ritmo de marcha, que nos ayudará a mantener la atención consciente en el aquí y ahora del momento.

Meditar sobre la marcha añade a los beneficios del ejercicio físico, flexibilidad emocional y paz de espíritu. ¿Quien da más por menos?

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Meditación sobre la marcha