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DEL MICROCOSMOS AL MACROCOSMOS PASANDO POR LAS NUBES

Carmen Álvarez Herrero

En este verano, un tanto gris, de San Esteban de Pravia, y siguiendo la tradición de los últimos años, se han llevado a cabo una serie de actividades patrocinadas por la facultad de Turismo de Oviedo. En esta edición ha sido el Club Náutico de San Esteban quien ha cedido sus instalaciones y recursos, para dar continuidad a este bonito proyecto. Tres han sido las actividades programadas para este año.

1- Observación e interpretación de   la microfauna marina de la zona intermareal del “Pedrero”

Para respetar el título que encabeza el texto, vamos a comenzar por una jornada fascinante dedicada a observar la microfauna de la playa del Garruncho. Las rocas de esta playa que asoman durante la bajamar, y que ofrecen una imagen de relieve lunar, esconden en sus grietas y cavidades todo un mundo sorprendente de microfauna. Los animalitos a veces son tan minúsculos, que hacen falta aparatos con lentes de aumento para identificarlos; y conocer asísu estatus taxonómico, al tiempo que sondear en sus secretos de adaptación a esteecosistema intermareal.

 

 

Para introducirnos en el tema, el catedrático de Zoología de la universidad Autónoma de Madrid: Guillermo San Martín Peral, y el investigador de la Universidad de Oviedo: Andrés Arias Rodríguez dieron una charla documentada con diapositivas, sobre los organismos que podríamos encontrar adheridos a las rocas, bajo las piedras y en las charcas que se forman al descender la marea. Tras la charla, estábamos dispuestos a la aventura, y provistos del material adecuado, nos desplazamos al Garruncho para tomar muestras. Siempre guiados por las indicaciones de los maestros, conseguimos una abundante captura de “bichitos”, que trasladamos al laboratorio improvisado del club naútico, con lupas y microscopios traídos de la Universidad de Oviedo. Allí empezó a ponerse en marcha nuestra fantasía de niños, elucubrando sobre lo que allí veíamos y preguntando nuestras dudas a los expertos. Todo ello resultó en una jornada muy interesante y divertida, que supo a poco a los asistentes, aunque sí salimos con el sentimiento de valorar y cuidar más de nuestras rocas “garruncheras”, a partir de la experiencia.

 

2-El cielo de Asturias: nubes y meteoros

La segunda actividad del verano fue el 22 de Julio, en la que Roberto González Fernández, de la Agencia estatal de meteorología (AEMET), y persona muy cercana al concejo, impartió una charla muy amena sobre nubes y meteoros, acompañada de imágenes de una gran belleza.

Nos habló sobre el ciclo del agua, la formación de nubes; y nos dio respuesta a preguntas tales como: por qué vemos el cielo azul, o el origen de expresiones populares cómo “cielo aborregado, suelo mojado”. Nos mostró también imágenes de electro meteoros, rayos verdes, y auroras boreales y australes, como fenómenos menos cotidianos.

Sin embargo, lo que si resulta cotidiano en el cielo de Asturias, son las nubes, que en sus variadas formas forman parte de su decorado diario. El ponente nos presentó las nubes, no como algo estático, sino como un fenómeno dinámico, que cuando nos paramos a contemplar, nos resultan mágicas y misteriosas. Las nubes se desplazan, se juntan y se separan, siguiendo un flujo cambiante, como una auténtica metáfora de la vida. Así, desde el día de la charla, veo las nubes de forma distinta, como algo que trata de trasmitirnos algún mensaje.

A ver si esa expresión de “estar en las nubes”, mas que un reproche, es un elogio, a partir de ahora.

3-Observación nocturna del cielo de San Esteban

Finalmente, saltamos de las nubes de nuestro cielo a la bóveda celeste, que se podría observar en San Esteban el 1 de agosto, es decir, una verdadera introducción a la Astronomía local: constelaciones, movimientos de la tierra, planisferio, etc.

La propuesta inicial, de la mano del Astrofísico asturiano Enrique Diez Alonso, era hacer la observación nocturna en vivo y en directo, ayudados de un telescopio y láser; pero ese día la climatología nos jugo una mala pasada, de forma que el cielo estaba prácticamente cubierto. Así que hubo que poner en marcha el plan B, que nuestro astrónomo llevaba preparado, consistente en la proyección de la bóveda celeste, gracias a una aplicación informática que permitía recrear el cielo nocturno de San Esteban el día elegido, así como   ampliar constelaciones, o estrellas concretas, según nuestra elección. A parte de esta herramienta maravillosa, Enrique completó su “lección magistral” con fotografías personales hechas desde distintos observatorios astronómicos. En definitiva, nos preparó para soñar aquella noche con las estrellas.

Lo mas curioso, es que al salir de la charla, el cielo se había despejado, y alguno nos fuimos hasta el Garruncho para identificar alguna de las constelaciones que nos había enseñado en la pantalla. ¡Un disfrute total!

Como conclusión de las actividades culturales del pasado verano en San Esteban, podemos decir que nos han ofrecido el privilegio de enlazar formas pequeñas de vida de nuestra playa, con la inmensidad del universo, que solo nos muestra unas pocas estrellas, pasando por las nubes, como intermediarias entre lo pequeño (microcosmos) y lo infinitamente grande

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